Tenemos el honor de contar con Eduardo Bastos Sanz, escritor que ha logrado combinar de manera excepcional su formación y experiencia profesional con su pasión por la literatura.
Nacido en Madrid en 1977, Bastos forma parte de la Policía Nacional y, además, es estudiante de Criminología en la Universidad Internacional de la Rioja (UNIR), lo que le ha permitido desarrollar una visión única y profunda sobre el crimen, el delito, la víctima y por último, la justicia.
Su enfoque como escritor se ve marcado por esta doble perspectiva: la de un profesional en activo dentro del ámbito de la seguridad y la de un narrador que sabe transmitir la complejidad del comportamiento criminal de una manera detallada y realista.
Sus dos novelas, especialmente la primera, “Oculto entre las sombras”, ganadora del XIII Premio Wilkie Collins de Novela Negra en 2024, refleja con precisión las intrincadas dinámicas de la investigación criminal y el perfil de los delincuentes.
Así, Bastos ha sabido aprovechar su conocimiento académico y práctico en la materia para crear tramas densas, llenas de tensión y en las que la psicología de los personajes juega un papel crucial. Su capacidad para explorar la mente criminal, al mismo tiempo que detalla el proceso de investigación, hace de sus libros una experiencia lectora única tanto para los amantes de la novela negra como para aquellos interesados en los aspectos más técnicos del crimen.
Hoy, conversaremos con él sobre su trayectoria como escritor, cómo su formación en criminología ha influido en sus novelas, y qué nos espera en el desenlace de la trilogía en la que se halla inmerso, y muy especialmente, en sus futuros proyectos literarios.
Entrevista a Eduardo Bastos
Entrevista realizada por Rafael Marín Martínez
(Miembro del Grupo de Trabajo «Criminólogos en Activo» en CONESCRIM)
Sobre Criminología.
¿Qué aspectos de la criminología encuentras más fascinantes y cómo los incorporas en tus novelas?
Hace varios años me hice una pregunta: ¿Cómo sería el proceso por el que un individuo llega a convertirse en un monstruo? Así empezó La Crisálida del hombre Lobo, un proyecto literario formado por tres novelas con el que he querido hacer partícipes a los lectores de mi visión de esa transformación. Tenía que ser una historia basada en la realidad, así que puse muchas experiencias personales y me ceñí a los procedimientos que se utilizan tanto en una investigación policial como en Criminología o en criminalística, porque son parte importante de esas experiencias. Entre todos los personajes y unidades a las que hago referencia en las novelas, sin duda habría que destacar a la Sección de análisis de la conducta de Policía Nacional y el encomiable trabajo que realizan. Me fascina el estudio de evidencias psicológicas y cómo con ese análisis se elaboran hipótesis sobre el quién es el autor y el porqué del delito. Pero no solo me centro en la perfilación, también hablo de la psicología del testimonio, de victimología o incluso de la Ciberinvestigación, entre otros aspectos. Podría decirse de las dos novelas de la trilogía que están actualmente publicadas: Oculto entre las sombras y Vida de Perros, son un muestrario de muchos aspectos de la Criminología llevados a un plano real de investigación criminal.
¿Podrías describir el proceso de investigación que sigues para asegurarte de que los detalles criminológicos en tus libros sean precisos?
Como he dicho con anterioridad, quería que el lector disfrutase de la realidad de una investigación, por eso tenía que contar historia con un altísimo grado de realidad procedimental porque creo que es la única manera de conseguir el objetivo. Pero no podía ser de cualquier manera, tenía que ser mostrando al lector pequeños detalles, pinceladas de esa transformación que se difuminasen en la trama en la que la única certeza era que había un asesino en serie campando a sus anchas por España.
Cuando me planteaba cada uno de los crímenes que aparecen en Oculto entre las Sombras, tenían que ser lo más fidedignos posible, así que he pasado largas horas leyendo y documentándome sobre hechos, los datos y las perfilaciones criminales que podrían encajar con lo que tenía en la cabeza. Posteriormente con Vida de Perros, he querido mostrar la cruda realidad de los malos tratos, los peligros a los que se exponen víctimas potenciales como prostitutas o hasta donde llega la capacidad de manipulación un psicópata. Como la trama se desarrolla en España, me he centrado en los trabajos y estudios de reputados criminólogos españoles como Vicente Garrido, Paz Velasco o Juan Enrique Soto del que hablo de una forma velada en Oculto entre las sombras.
¿Qué técnicas de perfilación criminal utilizaste para desarrollar al asesino en serie de tu primera novela?
El asesino serial de La Crisálida del hombre lobo es, en su esencia, el compendio de muchos otros criminales, así que tenía que quedarse con lo “mejor de cada casa”. Debía ser una persona despiadada, manipuladora, sádica, fría y tremendamente calculadora. En la novela Oculto entre las sombras quería mostrar el trabajo del análisis de la conducta y la perfilación criminal de una manera veraz, pero tampoco quería desviar al lector de su verdadero objetivo: la búsqueda del criminal, por eso creé al subinspector Bernabé, un personaje que guiara a los investigadores y a los lectores en los entresijos de la perfilación.
Un experto en conducta que explica el perfil criminal del señor Lobo y, de una forma sencilla, diferentes métodos utilizados en Criminología que van desde el método VERA al Espacial Smallest Space Analysis, pasando por la narrativa vital del asesino o la Teoría del Círculo de Canter y el perfil geográfico. Pienso que el haber metido la perfilación criminal como herramienta para que el lector investigue por sí mismo quién es el asesino, es un plus que le ayuda a meterse en situación y hace que disfrute de su lectura como si fuera uno de los personajes.
¿Has tenido la oportunidad de colaborar con profesionales del ámbito criminológico para tus novelas? Si es así, ¿Cómo ha sido esa experiencia?
La verdad es que estaba tan centrado en aprender y escribir que no caí en esa posibilidad, aunque es cierto que, tras la publicación de Oculto entre las sombras, he podido hablar de los casos y la novela con excelentes profesionales como Ricardo Magaz o José Martinez Marín.
¿Qué casos reales te han inspirado más en tu escritura y por qué?
Ted Bundy, David Berkowitz, Edmund Kemper, Andréi Chikatilo, incluso el mismísimo Jack el Destripador son algunos de los asesinos seriales en los que me he basado para plasmar esa oscura realidad que mucha gente piensa que sólo existe en las pesadillas, pero sobre todo me han marcado experiencias personales como las que aparecen en Vida de Perros donde he ficcionado la realidad para que pudieran encajar en la historia, sírvase de ejemplo una víctima de malos tratos y su extraña relación con una jaula de perros que aparece en la novela. Hay veces que la realidad supera lo que está escrito en cualquier novela.
Sobre sus motivaciones y el interés por escribir.
¿Cómo surgió la idea de tu primera novela sobre un asesino en serie?
El proyecto de la Crisálida del hombre lobo es una trilogía que surgió tras un cúmulo de experiencias personales y profesionales. La idea principal era mostrar cómo quien menos se espera uno puede resultar un monstruo, pero no quería hacerlo de cualquier modo. Tenía que ser lo más veraz posible, por eso me he basado en muchas experiencias y matices relacionados con la investigación policial y la Criminología. Quería que el lector se sumergiera en el día a día de un investigador y que disfrutase de la experiencia de verse inmerso en la búsqueda de ese depredador. ¡Espero haberlo conseguido! En Oculto entre las sombras, la primera parte de la trilogía, presento al señor Lobo, un coctel en el que se mezclan los asesinos en serie más famosos del panteón criminal, en el interior de un despiadado asesino que ha sabido diluirse, de una manera magistral, en la sociedad durante más de quince años.
Ahí es cuando el grupo I de homicidios y el resto de unidades policiales inician su búsqueda por diferentes partes de España. En la segunda parte, Vida de perros, se muestra al señor Lobo en toda su plenitud que no es más que el lado cruel y salvaje de un psicópata que podría ser tan real como tú y yo, pero lo hago dentro de una trepidante carrera contrarreloj que marcan los tiempos judiciales. La idea principal era esa, mostrar cómo quien menos se espera uno puede resultar un monstruo y, sobre todo, cómo ha terminado convirtiéndose en ese señor Lobo.
¿Qué desafíos has enfrentado al escribir sobre temas tan oscuros y cómo los superas?
No tenía claro si la gente estaría dispuesta a enfrentarse a la maldad en su estado puro: el escribir sobre el ser humano tras despojarse de todas las máscaras con las que solemos mostrarnos y comprobar lo peligroso que es en realidad. Quiero decir que cualquiera podría tener, en su interior, un depredador tan oscuro como el protagonista de la novela.
He de reconocer que ha tenido una excelente acogida, incluso varios estudiantes de Criminología me han escrito por privado para decirme lo mucho que les ha gustado la trama o cómo han visto reflejados muchos aspectos que están estudiando en la actualidad.
¿Cómo combinas tu carrera académica y la experiencia laboral con tu faceta de escritor?
Se podría decir que es un poco complicado el compaginar todo eso, y más si contamos con la variable de la familia, pero cuando uno tiene ganas y motivación, saca tiempo debajo de las piedras. La suerte que tengo es contar con el apoyo de mi familia en todos los proyectos personales y profesionales en los que me embarco.
¿Qué consejo le darías a otros escritores que desean incorporar elementos criminológicos en sus obras?
Antes de nada, que se planteen si lo que quieren escribir es ficción pura y dura o pretenden que sea algo ajustado a la realidad. Si es lo primero, que disfruten del proceso creativo, pero si pretenden hacer algo verosímil, que se informen y asesoren como es debido.
Que contacten con criminólogos porque sólo así van a poder introducir esa realidad. Oculto entre las sombras y Vida de perros, son dos novelas en las que hayas estudiado criminología o no, vas a poder ver muchos procedimientos reales.
¿Qué proyectos futuros tienes en mente y cómo planeas desarrollarlos?
El haber ganado el XIII Premio Wilkie Collins de Novela Negra de M.A.R. Editor, para mí, ha sido un trampolín en lo que al mundo literario se refiere. En menos de un año han salido a la luz las dos primeras partes de La Crisálida del hombre lobo. En breve sale a la venta la novela Detrás del crimen, veinticinco historias inquietantes de true crime. Una novela coral publicada por Ediciones Eolas y avalada por la Sociedad Científica Española de Criminología en la que he tenido la suerte de participar junto a otros 24 grandes como Juan E. Soto o el juez José M. Estévanez. En la actualidad estoy inmerso en la última parte de la trilogía, la editorial con la que estoy trabajando en ello, M.A.R. Editor, está apostando fuerte porque se culmine la historia como se debe, por todo lo alto. Quiero que sea algo íntimo y muy, muy relacionado con una parte importantísima de la criminología, pero no quiero desvelar nada aún.
En lo profesional, quiero continuar con los estudios en criminología porque tengo en mente un proyecto muy interesante que espero poder llevar a cabo en un futuro próximo.
Sobre su último libro Vida de Perros de Eduardo Bastos
(II parte de la trilogía. La trilogía comienza con el libro Oculto entre las sombras)
Asesina a las prostitutas con las que acaba de tener relaciones sexuales, mata niños, tiene encerrada a una mujer en una esclavitud terrible. El error de una inspectora devuelve a los investigadores del Grupo I de Homicidios al punto de partida en la búsqueda del esquivo criminal que mata imitando a asesinos famosos: el señor Lobo.
Estamos ante la peor situación posible; se teme que el huidizo asesino en serie pudiera ser un policía, alguien dentro del sistema, y comienzan a trabajar en esa vía cuando todo salta por los aires tras la detención de alguien que encaja con lo que se conoce del señor Lobo. En una carrera contrarreloj tratarán de conseguir las pruebas que lo vinculen con un criminal que que sabe a la perfección cómo trabaja la policía. Pero nada es lo que parece y el asesino puede evitar que le descubran.
La novela, inspirada en hechos reales, es una muestra de la cruda realidad que viven los policías en su día a día; cómo deben contar con un juez y con órdenes legales para todo, aunque eso dificulte o impida su trabajo. Y como en cualquier grupo humano observamos las pasiones, los celos, o cómo hay quien oculta su orientación sexual para poder integrase entre sus compañeros sin ser señalado.
En Vida de perros se muestra la maldad en su estado puro, la realidad de los asesinos en serie, su total falta de empatía, los descubrimos como seres que harán todo por cumplir sus objetivos, para los que la mentira es una simple herramienta.Todo sea por tener el poder sobre los demás humanos.
El autor pone en valor a los expertos que trabajan para los investigadores, convirtiéndose en un homenaje a la enorme labor que los analistas de la conducta hacen en la sombra.




